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martes, 21 de abril de 2015

¿Practicas la auto risa?

Hoy no me apetece empezar por el principio.

Lo más que se me ocurre es que estoy un poco cansada de oír mis pensamientos analizándome constantemente como psicóloga. 

A veces bromeo con mi amiga psicóloga, y como nos “psicoanalizamos” mutuamente acabamos maldiciendo la pasión por la psicología en un ataque de auto risa, que es la capacidad de reírse de uno mismo y de los propios excesos, según mi definición personal e intransferible.


La auto risa es un efecto curioso porque además de reírte normalmente de ti mismo es una risa descontrolada, que casi te ahogas y que normalmente se retroalimenta con tus propios pensamientos y mucha veces con imágenes descabelladas que hace que te rías todavía más.

Al final, cuando recuperas el aliento ya no te acuerdas de qué te estabas riendo, pero la descarga de energía es brutal y la de endorfinas también, con lo cual te sientes genial y ves las cosas mucho más positivas. 

Si además esa risa es compartida con alguien cercano te sientes más vinculado a esa persona por haber compartido un momento de auto risa. Es reconfortante.

miércoles, 2 de mayo de 2012

En la zona de confort no aprendo

En las clases de seguridad privada, hablamos sobre el sentimiento de seguridad/inseguridad que tenemos las personas y me hace reflexionar sobre varios aspectos.

La sensación o sentimiento de seguridad e inseguridad es una valoración totalmente subjetiva que realiza cada persona en una situación determinada. Dos personas pueden estar viviendo la misma situación y para una puede ser potencialmente peligrosa o de riesgo y para otra no serlo. Por tanto, dependerá de mis experiencias y aprendizajes, valores y prejuicios.

¿Que cosas, personas o situaciones nos hacen sentir inseguros? Aquellas que nos hacen sentir que no tenemos el control, aquellas que nos hacen salir de nuestra zona de confort, y nos requieren un esfuerzo adicional para adecuarnos a los requerimientos del entorno.

La zona de confort nos permite clasificar y ordenar nuestro entorno y los estímulos masivos que recibimos constantemente. Nos permite realizar precesos relativamente complejos, basándonos en los conocimientos adquiridos, memorizarlos y automatizarlos.

Salir de nuestra zona de confort nos cuesta un esfuerzo que bien canalizado se puede convertir en nuevo aprendizaje. Pero si no somos capaces de orientar adecuadamente esta salida de la zona de confort es cuando nos sentimos inseguros, con miedos, ansiedad, fobias, pánico, etc.

Es entonces cuando solemos adoptar conductas raras, empezamos a evitar ciertas situaciones, personas o cosas. Por ejemplo, si he salido a la calle un día que no me encuentro bien, tengo febrícula, estoy cansado, un poco mareado y destemplado (tan pronto tengo frío como de puedo tener calor, sin motivo externo) y a pesar de todo, me voy a trabajar, a comprar, etc. Entro en un centro comercial, y empiezo a fijarme que no me encuentro muy bien, se me hace pesado estar mirando escaparates y además estoy muy preocupada con mis problemas y estoy todo el rato pensando que lo que hago no me gusta y que nada me llena y que encima no soy capaz de cambiar mi vida, que no soy capaza de dirigirla como yo quisiera, que no soy capaza de nada, que en realidad he fracasado en la vida porque solo tengo un trabajo que me pagan poco y tengo que trabajar muchas horas......

Si se dan las condiciones idóneas, con estos pensamientos, en un entorno como un centro comercial en el que puede haber mucha gente, con un componente fisiológico, puedo desarrollar un miedo a entrar en lugares dónde haya mucha gente, porque no me siento segura.

Los hábitos saludables que nos pueden ayudar a evitar estas y otras situaciones parecidas están relacionados con cuidarnos tanto física como psicológicamente:
- Resolver nuestros conflictos, orientándonos a encontrar soluciones, dirigidos a una acción y con un objetivo concreto.
- Controlar nuestros pensamientos cuando entramos en fase de autodestrucción
- Saber relajarnos y no asustarnos si nos encontramos mal físicamente en un entorno que es difícil que alguien nos pueda ayudar (si hay mucha gente, si es un lugar cerrado que no se puede pedir ayuda externa....).
- Saber que podemos pedir ayuda, aunque nos de vergüenza o tengamos miedos.
- Darnos cuenta de cómo hemos llegado a esa situación y que podemos hacer para mejorarla.

¿Te has encontrado en la necesidad de salir de tu zona de confort en el último mes?

miércoles, 25 de enero de 2012

Las obsesiones

Una obsesión es un pensamiento , idea, repetitiva que no podemos abandonar, que se incorpora a nuestro diálogo interno o pensamiento paralelo, como yo lo llamo. Suelen ser intrusivas, en el sentido que no se tiene control sobre él y la persona es consciente que lo genera su propia mente, por lo que causa una gran ansiedad a quien lo sufren. Muchas veces son considerados pensamientos extraños por la persona, ya que no esperaría tenerlos.  Es frecuente las obsesiones sobre la salud (enfermedades, contaminación, ejercicio), dudas repetidas (si he apagado el gas, si he cogido las llaves, si he cerrado bien la puerta), sobre el orden (tener todas las cosas en su sitio en todo momento y de forma simétrica, ordenados por tamaño, colores u otros criterios).

Los pensamientos repetitivos que nos preocupan en la vida cotidiana, pueden parecer obsesiones, pero en realidad no se identifican con el sentido clínico del término, ya que cuando es una patología no es frecuente que estén relacionados con los problemas reales.

Sin embargo, es cierto que muchas personas nos sentimos realmente “atormentados” y “atrapados”, por esos pensamientos, que llegan a agobiarnos tanto que pueden desembocar en diferentes patologías.

Uno de los problemas de las personas que le dan muchas vueltas a las cosas, es que quedan absorbidos por sus preocupaciones y en ocasiones pueden padecer de insomnio, lo cual aumenta la preocupación, acelera el pensamiento y hace que la energía se oriente en direcciones equivocadas, dificultando la solución de problemas.

Fijaos que muchas veces, cuando algo nos preocupa mucho y no paramos de darle vueltas para ver cómo lo resolvemos, de repente cuando estamos haciendo otra cosa, ¡pam! Se nos ocurre la solución. ¿qué mecanismos o circuitos deben funcionar para que encontremos la solución a un problema, que le hemos dado tantas vueltas?

Cuando estos pensamientos son tan intensos y repetitivos que dificultan nuestra vida cotidiana, porque incluso hemos desarrollado conductas específicas para evitar tenerlos (compulsiones), debemos acudir a un especialista.

En nuestro día a día, podemos evitar  la preocupación excesiva teniendo en cuenta que en épocas de mucho estrés, debemos realizar un buen descanso, dormir las horas necesarias y alimentarnos correctamente. Por supuesto, realizar actividades que nos hagan romper con la rutina de la preocupación, no ayudará mucho. Si estamos preocupados por los temas del trabajo, nos irá bien descargar la adrenalina acumulada, haciendo ejercicio moderado, planificando actividades al aire libre con la familia o amigos para el fin de semana, etc.

Si estamos preocupados por temas de salud, será recomendable no aislarnos, relacionarnos con la gente, amigos, familia, que nos puedan dar apoyo, con los que nos sintamos protegidos y seguros.

Diferentes técnicas pueden ayudarnos con las preocupaciones diarias, desde un sistema de análisis de problemas, hasta una técnica de relajación o meditación, pasando por la detención de pensamiento o técnicas de imaginación.

Recordad que las aplicaréis de forma más eficaz y adecuada si tenéis la ayuda de un especialista.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Pensamientos de una desempleada más



Esta mañana cuando he dejado a mi hijo en el colegio, me encuentro con otra mamá: 
-¡¡Hola!!
-¡¡Hola!! ¿qué tal,  cómo estás?
- Pues mira, ya no trabajo
- ¡Ostras! Pues yo tampoco

De ser un saludo corto, ha pasado a ser una conversación de 20 minutos ¿y qué ha pasado? ¿y ahora qué vas a hacer? ¿Dónde vas a buscar trabajo? Se me ha ocurrido, he pensado en…

Cuando oyen que vas a trabajar tu reputación en Internet,  para encontrar trabajo, se quedan con cara de “esto yo no lo puedo hacer”, “esta debe ser una entendida” o  “esto no está  a mi alcance”, y no estoy hablando de personas que sean neófitas tecnológicamente, que incluso ¡tienen una cuenta en Facebook!

Estar en el paro,  te acerca a las personas, pero ¿estas son las personas que te interesan en estos momentos de la vida? Para mí son personas y valen por ello y no por lo que puedo conseguir de ellas. Quizá sean ellas las que deban obtener algo de mí.

Pero una cosa está clara, me he sentido un poco menos sola, menos perdida, por un segundo, cuando hablo con otras personas y veo que mucha gente de mi entorno está igual que yo. Pero inmediatamente me asaltan los pensamientos de que somos una masa de gente, perdida, que tras los primeros intentos de hacer cosas, y ver que no tienen resultado, volvemos a quedarnos inmovilizados sin saber qué hacer.   

Yo misma, no he parado de hacer cosas, incluso puedo decir que no he parado de trabajar, pero todo por mi cuenta, no he podido volver al antiguo modelo (contrato indefinido, 1600 € mes, sin pagas, con vacaciones pagadas y derecho a 4 míseros meses de baja por maternidad, jornada completa de 9 a 18h, y frecuentemente más). 

Por cierto, hace unos meses estuve en una charla sobre reputación online, con Francesc Grau, Sergio Ibáñez y Pedro Rojas, en Porta22, (vinculo) muy interesante, en el que nos dieron unas pautas básicas sobre cómo trabajar nuestra reputación, orientarla profesionalmente, que hacer primero y que hacer segundo y no al revés. Me quedo con un planteamiento de cada interlocutor:

-      -  Es importante la actitud en la red, conocer las normas de comportamiento y funcionamiento de cada una. “Conocer la red, probar cosas, experimentar”.
-         -  Las recomendaciones son vitales. “la reputación es la moneda que nos permite avanzar”
-       -   Para empezar, trabaja tu perfil profesional en Xing o Linkedin y un blog que aporte un valor sobre el tema que mejor domines.

Pero ¡atención! Llega una oportunidad de volver al modelo antiguo. Bueno…las condiciones no son las mismas: 1.100€, horarios extensivos, trabajo interminable, empresa pequeña pero con potencial de crecimiento…tengo dudas…

¿Porqué tengo dudas, si es lo que he estado buscando durante un año que llevo en el paro? Porque quiero disfrutar de mi hijo de 3 años, y del que viene en camino (no, no os penséis que tengo otros ingresos, mi pareja cobra 1200€, y pago una hipoteca de 800 € mensuales  y no tengo familiares que aporten capital).

A mis casi 40 años, valorando que es lo importante en la vida, llego a la conclusión que es disfrutar de mis hijos y de mi pareja y hacerles disfrutar a ellos también. Si hay que apretarse el cinturón más, se apreta, si tengo que moverme mucho más para tener trabajillos por libre, me moveré, pero a las 17h quiero estar con mi hijo y disfrutar de su sonrisa.

P.D: Con efecto retroactivo...