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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Asertividad

Empezando por definir la asertividad, podemos decir que es la capacidad o habilidad de expresar nuestras ideas y emociones (nuestra posición sobre un tema o situación) sin necesidad de agredir a los demás, ni de sentirnos agredidos. Es un herramientas muy utilizada dentro del repertorio de las habilidades sociales y suele ir muy vinculada a la empatía.

Dicho así, parece fácil.Veamos algunos ejemplos prácticos y su nivel de complejidad:
En cada caso, ¿qué haces? ¿no le das importancia y no dices nada o expresas tu disconformidad?
1- Cuando pagas en una tienda y te devuelven dos o tres céntimos de menos.
2- Cuando una persona mayor se cuela en la cola del supermercado descaradamente.
3- Cuando vas a comer a un restaurante y pides la carne (por ejemplo) al punto, y te la traen muy hecha.
4- Cuando tu pareja te pide que vayas a comprar, pero ese día no tienes ningunas ganas.
5- Cuando en el trabajo alguien se atribuye el mérito de un trabajo te cae una bronca por algo que no es tu responsabilidad.
6- Si un amigo te pide que le dejes tu coche, pero tu sabes que va a volver con algún desperfecto y no quieres dejárselo.

Si te parece que se repite con más frecuencia la respuesta del tipo "no le doy importancia", "siempre depende de la situación", "nadie me va a escuchar", "no sirve de nada quejarse", "no voy a dar la nota, siendo yo la que me queje", quizás deberías pensar que no eres una persona muy asertiva.

Pero la pregunta es: ¿y eso es malo? como muchas cuestiones en psicología no son ni buenas ni malas, sino que depende de cómo te haga sentir a ti.

La asertividad es una herramienta que se utiliza para poder hacer frente a situaciones sociales en las que uno se siente amenazado, cuando invaden su espacio, su dignidad, su persona. Ante esta amenaza hay diferentes formas de reaccionar que varian en una escala donde sus extremos son la agresividad o la pasividad. Diríamos que el punto medio es la asertividad.

La asertividad nos servirá para expresarnos de forma directa, sincera y sin necesidad de agredir al otro, en situaciones incómodas, o que realmente vulneran nuestra integridad. Hay varios aspectos que se tienen en cuenta para poder expresarse de forma asertiva:
- Es muy útil utilizar alguna de las técnicas asertivas como el disco rayado, la claudicación simulada u otras, porque te posiciona en una respuesta clara y te facilita defender esa posición sin agredir al otro.
- Si se reconoce la parte de razón que tiene el otro, aunque se mantenga la propia posición respecto a un asunto, la otra persona reaccionará positivamente, reduciendo el nivel de agresión.
- Si el nivel de agresión no disminuye, nuestras creencias, prejuicios, valores deben ser firmes y respaldar las ideas que todos podemos equivocarnos, que tenemos derecho a cambiar de opinión, que nuestra opinión es importante y debemos expresarla adecuadamente, que nadie debe considerarse con derecho a humillarnos, que tenemos derecho a decir no, que tenemos derecho a pedir ayuda, que nuestro tiempo es tan valioso como el de los demás, tenemos derecho a no sentirnos culpables
- Hay que tener en cuenta que tenemos derecho a elegir si queremos ser asertivos o no.

¿Sabéis con que emoción conecta la asertividad?

jueves, 3 de noviembre de 2011

Pensamientos de una desempleada más



Esta mañana cuando he dejado a mi hijo en el colegio, me encuentro con otra mamá: 
-¡¡Hola!!
-¡¡Hola!! ¿qué tal,  cómo estás?
- Pues mira, ya no trabajo
- ¡Ostras! Pues yo tampoco

De ser un saludo corto, ha pasado a ser una conversación de 20 minutos ¿y qué ha pasado? ¿y ahora qué vas a hacer? ¿Dónde vas a buscar trabajo? Se me ha ocurrido, he pensado en…

Cuando oyen que vas a trabajar tu reputación en Internet,  para encontrar trabajo, se quedan con cara de “esto yo no lo puedo hacer”, “esta debe ser una entendida” o  “esto no está  a mi alcance”, y no estoy hablando de personas que sean neófitas tecnológicamente, que incluso ¡tienen una cuenta en Facebook!

Estar en el paro,  te acerca a las personas, pero ¿estas son las personas que te interesan en estos momentos de la vida? Para mí son personas y valen por ello y no por lo que puedo conseguir de ellas. Quizá sean ellas las que deban obtener algo de mí.

Pero una cosa está clara, me he sentido un poco menos sola, menos perdida, por un segundo, cuando hablo con otras personas y veo que mucha gente de mi entorno está igual que yo. Pero inmediatamente me asaltan los pensamientos de que somos una masa de gente, perdida, que tras los primeros intentos de hacer cosas, y ver que no tienen resultado, volvemos a quedarnos inmovilizados sin saber qué hacer.   

Yo misma, no he parado de hacer cosas, incluso puedo decir que no he parado de trabajar, pero todo por mi cuenta, no he podido volver al antiguo modelo (contrato indefinido, 1600 € mes, sin pagas, con vacaciones pagadas y derecho a 4 míseros meses de baja por maternidad, jornada completa de 9 a 18h, y frecuentemente más). 

Por cierto, hace unos meses estuve en una charla sobre reputación online, con Francesc Grau, Sergio Ibáñez y Pedro Rojas, en Porta22, (vinculo) muy interesante, en el que nos dieron unas pautas básicas sobre cómo trabajar nuestra reputación, orientarla profesionalmente, que hacer primero y que hacer segundo y no al revés. Me quedo con un planteamiento de cada interlocutor:

-      -  Es importante la actitud en la red, conocer las normas de comportamiento y funcionamiento de cada una. “Conocer la red, probar cosas, experimentar”.
-         -  Las recomendaciones son vitales. “la reputación es la moneda que nos permite avanzar”
-       -   Para empezar, trabaja tu perfil profesional en Xing o Linkedin y un blog que aporte un valor sobre el tema que mejor domines.

Pero ¡atención! Llega una oportunidad de volver al modelo antiguo. Bueno…las condiciones no son las mismas: 1.100€, horarios extensivos, trabajo interminable, empresa pequeña pero con potencial de crecimiento…tengo dudas…

¿Porqué tengo dudas, si es lo que he estado buscando durante un año que llevo en el paro? Porque quiero disfrutar de mi hijo de 3 años, y del que viene en camino (no, no os penséis que tengo otros ingresos, mi pareja cobra 1200€, y pago una hipoteca de 800 € mensuales  y no tengo familiares que aporten capital).

A mis casi 40 años, valorando que es lo importante en la vida, llego a la conclusión que es disfrutar de mis hijos y de mi pareja y hacerles disfrutar a ellos también. Si hay que apretarse el cinturón más, se apreta, si tengo que moverme mucho más para tener trabajillos por libre, me moveré, pero a las 17h quiero estar con mi hijo y disfrutar de su sonrisa.

P.D: Con efecto retroactivo...

martes, 25 de octubre de 2011

El segundo hijo


Una buena amiga está embarazada de su segundo hijo, y como es normal, le asaltan un montón de dudas, supongo que tantas como con el primero, pero diferente. Para ella y otras mamás en su situación escribo este post, con todo mi cariño.

Supongo que cuando te enteras que estás embarazada de tu segundo hijo, te preguntas lo mismo que con el primero: ¿Cómo será? La tertulia se puede alargar si empezamos a disertar sobre si el primer hijo es niño o niña, si es tranquilo o nervioso…

Sea como sea, sigue siendo importante que la mamá transmita toda su tranquilidad, seguridad y amor al nuevo bebé, pero también al hijo que ya está en casa. Para ello, es muy útil:

-       - Involucrarlo en acciones, emociones, aprendizajes que tenga que ver con el bebé.
-          Por ejemplo, hablar sobre como se siente la mamá, siempre desde el cariño: mamá está más cansada de lo normal, pero está contenta porque pronto tendré un bebé. El bebé será tu hermanito y podrás enseñarle a jugar, a cantar…
-       - Es importante que no se hable del bebé como el causante de todos los males de la mamá.
-       - Empezar a involucrar al hijo que ya tenemos, si es que no lo hace ya, en actividades de colaboración en casa, para ayudar a mamá y papá. No esperar a que nazca el bebé para cambiar rutinas de irse a dormir solo, comer solo, vestirse solo, etc.
-     - Compartir momentos tranquilos con tu hijo, escuchando música para que la oiga el bebé, también es muy gratificante y vincula a los hermanos.
-     - Vídeos adecuados para la edad del niño sobre los bebés, el feto, el nacimiento, también pueden ayudar en la comprensión, siempre y cuando sean apropiados para la edad del niño, repito, y visionados junto a los padres para ir explicando lo que se ve de una forma amena y que el niño lo entienda.
-      - Por supuesto quedan incluidas todas las acciones que impliquen un sentido como tocar la barriguita de la mamá, escuchar lo que se oye dentro de la barriga gordita, ver cómo se mueve, dónde está la cabecita y los pies, etc.
-      - Si nuestro hijo ya es un poco mayor, puede hacernos preguntas del tipo, si le querremos cuando nazca el bebé, si seguiremos jugando con él, si le seguiremos acompañando al cole o a la piscina.
-     - Uno de los esfuerzos que deberían hacer los padres es seguir manteniendo las actividades que comparten con su primer hijo, en la medida de lo posible, ya que el segundo hijo ira con ellos a todas partes.

Por último, pero no por ello menos importante, los padres, pero sobre todo la mamá, deberá ser consciente que no hay dos hijos iguales, que los niños son más adaptables de lo que nos pensamos, y que crear espacios con uno y otro hijo será importante, así como compartir momentos todos juntos. 

No caigamos en el error de creernos “supermamás” y pidamos ayuda a nuestra pareja, abuel@s, ti@s. Los niños agradecen el contacto con diferentes personas, siempre que su mamá no se aleje mucho, y la mamá también.

Seguro que será una experiencia incomparable, aunque diferente.

¿Alguna mamá con 2 hijos o más quiere compartir su experiencia? ánimo chicas!!

martes, 18 de octubre de 2011

Maternidad /Paternidad


Durante mi embarazo,  sólo leí un libro: “Duérmete niño” de  Eduard Estivill. A medida que lo iba leyendo y desde mi formación como psicóloga cognitivo-conductual, comprendía técnicamente las explicaciones y metodología del sistema utilizado por el Dr. Estivill. Pero inmediatamente me surgió una duda: Cuando una mamá o papá aplica este método, ¿están realmente preparados para aplicarlo correctamente?

Evidentemente  la respuesta a esta pregunta es que no, motivo por el cual ha sido tan criticado este método. Pero ¿Es culpa del método? Mi respuesta es que no. Este libro te enseña a aplicar un método, pero no te enseña a prepararte psicológicamente para afrontarlo eficazmente, que por otro lado, imagino que no debía ser el objetivo del libro.

Para mí fue una herramienta muy útil. Lo apliqué desde el primer día que llegué a casa con el bebé. El método es claro, te explica todos los detalles, te prevee de las reacciones del niño, para que puedas actuar en consecuencia. Pero me encontré con que las personas que tenía a mi  alrededor, que no se habían leído el libro, no me ayudaban a mantener el estado de calma y tranquilidad en el que una mamá o papá debe estar para poder aplicar el método Estivill u otro cualquiera.

Aaahhhh!!! Aquí es cuando los que están a nuestro alrededor empiezan a hacer juicios de valor sobre como estamos actuando como padres y madres, a lo que evidentemente, los afectados reaccionan emocionalmente, pero siguen intentando aplicar “el método”, aumentando progresivamente su nerviosismo, transmitiéndolo al bebé que llora incesantemente, y cerrando el círculo con el fracaso de “el método”.

Mi objetivo no es alabar ni desacreditar ni el libro, ni el método ni al autor, sino reflexionar y hacer sonar las campanillas interiores de muchas madres y padres y de los profesionales de la salud, sobre un tema que tiene que ver con la gestión emocional de maternidad/paternidad, a la que hoy en día, nos tenemos que enfrentar solos, sin ningún conocimiento práctico previo, y sin pedir ayuda ya que nuestro entorno cree saber más que nosotros, cosa que frecuentemente, no aceptamos.

Desde mi perspectiva actual, les diría a los nuevos padres y madres que lo más importante es tener claro lo que uno quiere (cosa que no es nada fácil) para educar a sus hijos, aceptar que no será fácil, cargarse de paciencia y amor, dedicarse a conocer a su bebé y a crear una conexión fuerte y duradera, enseñando y aprendiendo al mismo tiempo sobre las emociones del ser humano.

¡Feliz maternidad/paternidad para los primerizos!! Y para los que ya lo han superado…ánimo y a por el segundo ;-)

miércoles, 5 de octubre de 2011

Prejuicios


Los prejuicios y las creencias son aspectos necesarios en nuestras vidas porque nos protegen de las situaciones nuevas, de las personas que no conocemos y nos ayudan a crear patrones y ordenar la diversidad de estímulos que nos rodean constantemente. Pero si nos dejamos llevar por ellos ciegamente, podemos cometer graves errores,  perder oportunidades, generar conflictos y sobre todo crearnos malestar al no ser capaces de aceptar la realidad que nos rodea.

Los prejuicios, las creencias, las experiencias, los valores, los hábitos, son elementos que guardamos en nuestra mochila particular y tiñen de un color u otro, todos nuestros actos, conductas y emociones.

Frases como “siempre hay que estar al 100%”, “la casa siempre tiene que estar limpia y recogida”, “tengo que dar mucho amor para que me quieran”, “si no hago lo mismo que ellos pensarán que soy raro”, “no puedo soportar estar solo”, “si me deja me moriré”, “tengo que ser perfecta para dar ejemplo”, “no necesito la ayuda de nadie, yo solo puedo con todo”, marcan nuestra vida y muchas veces nos hacen profundamente infelices, por no decir que nos hacen caer en la enfermedad.

Ser tolerante con los demás  es beneficioso porque nos ayuda a ejercitar la capacidad de aceptar que no todo el mundo tiene porqué actuar o pensar como uno mismo.

La flexibilidad nos ayuda a adaptarnos a esa diversidad, permite que exista una gama de colores en lugar de que exista el blanco y el negro únicamente.

La empatía podemos utilizarla para saber cómo piensan y sienten los demás, afectando y cambiando el color del cristal con que se mira una realidad.

No sólo el mundo sería mucho mejor si todos practicáramos estos hábitos emocionales tan saludables, si no que nosotros seríamos más felices, ya que estaríamos en mejorada armonía con nuestro entorno social.
Aceptemos pues, que somos animales sociales y que nuestra realidad es la que es. No esperemos que nadie venga a salvarnos ni a hacernos felices, porque el cambio siempre se da desde dentro de cada uno de nosotros.

Por cierto, nadie dijo que fuera fácil ;-)

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El proceso de duelo


Los profesionales de la psicología y otras profesiones que ven de cerca como mueren personas y cómo sufren su pérdida las que se quedan, sabemos que el proceso de duelo habitualmente pasa por unas etapas que duran más o menos tiempo, que la persona que está sufriendo el duelo, lo pasa muy mal, sobre todo los familiares muy cercanos a la persona que ya no está, y sobre todo si es una persona joven y la muerte no ha sido esperada. 

Parece que a medida que la muerte se produce con mayor violencia, mayor es el dolor de aquellos que sobreviven.

Pero quiero hablar en esta ocasión de los que sobreviven y de su dolor: un dolor del alma, como alguien dijo, un sentirse completamente vacíos, sentir como si estuvieran muertos por dentro, como si les hubieran arrancado un trozo de si mismos, ya no volverán a ser los de antes.

A estos sentimientos y sensaciones, se añaden los esfuerzos incansables de encontrar una explicación de porqué aquella persona no debía haber muerto, porque no debía estar en el sitio que estaba, o los intentos infinitos de encontrar un porqué al acto de un suicidio.

Recordando las diferencias que puede haber en los distintos tipos de duelo, se suelen repetir las situaciones familiares inapropiadas en esos momentos. Me refiero a discusiones por una herencia, conflictos por ver quien se queda los efectos personales del fallecido, enfrentamientos sobre los comportamientos en los días previos y posteriores a la muerte de esa persona, etc.

Otro aspecto al que deben enfrentarse estas personas es el papeleo, que incluye desde la comunicación a familiares y amigos la muerte del fallecido/a, elegir lápida y texto, flores y texto, si se incinera o se entierra (lo que no está exento de discusión familiar), hasta trámites con los bancos, hacienda, seguros, etc.

Personalmente no he tenido que sufrir pérdidas de mis seres más cercanos, pero si he visto como otros sufrían este dolor. Lo que he visto en todos ellos es una profunda sensación de culpa, haya sido por muerte natural (persona mayor con enfermedad), muerte repentina, accidente de coche o suicidio.

Está claro que el proceso de duelo cada uno lo debe pasar por si mismo, asumir, procesar la pérdida y reubicarse en el mundo sin esa persona tan querida, y que cada uno se toma su tiempo, pero pedir ayuda en este caso, a los profesionales, contribuye a que esas heridas del alma cicatricen correctamente, encontrar una forma adecuada de resolver los conflictos con los que se encuentran los familiares y no dejar que un proceso de duelo, por doloroso que sea, se convierta en una enfermedad para toda la vida.

Con todo mi cariño, para aquellas personas que han perdido a un ser muy querido.

jueves, 30 de junio de 2011

24 horas después....

...Tras consultar con la almohada, he decidido que no sirve para nada estar instalada en el odio, la frustración y la mala leche. Por lo tanto, hoy es un nuevo día, me he permitido un sentimiento que no me gusta pero he aprendido, una vez más, que todos nos equivocamos, que los malentendidos existen y son propios de la comunicación humana y que no puedo controlarlo todo. El próximo día mi forma de afrontarlo será diferente.
Me voy a clase de coaching.
http://www.carmebrit.com/

Pura emoción!!

Cada día tenemos oportunidades para darnos cuenta de cuales son nuestros límites y en mi caso me doy cuenta que a veces mi límite está mucho más lejos de lo que yo creo.

En estos momentos me siento frustrada, cabreada, engañada, y manipulada y creo que podría añadir todos los adjetivos emocionales terminados en –ada y en –ida.

La cuestión tiene que ver con lo que seguramente se aclarará como un malentendido de comunicación, pero como tiene que ver con mi hijo, me sale toda la furia que puede tener una madre cuando espera que las cosas sean de una manera y cuando llega el momento, resulta que hay algo fuera de sitio, que hace cambiar totalmente el estado de ánimo.

Para terminar de subir el termómetro emocional, me encuentro con una amiga que al contarle lo que me ha pasado me dice, con todo su cariño: “uff, si a mí me hacen eso..lo que yo haría es…!!!”.

Me tomo unos minutos para pensar. No me gusta esa sensación de cabreo, no quiero que ciertas personas o situaciones tengan esa capacidad de cambiar mi estado de ánimo, no quiero ser prisionera de ese sentimiento, de esa emoción, durante el resto de la tarde. Además lo que me apetece hacer es lo que mi amiga me ha dicho. Eso me haría sentir que soy yo la que decido, la que tiene el control...:-(

Muy bien, intento cambiar mi forma de enfocarlo: ¿Qué es lo que realmente me ha molestado de esa situación? ¿Qué podría haber hecho yo para evitarlo? ¿Cómo puedo actuar la próxima vez para que no se repita la misma situación? ¿Realmente es tan grave lo que ha sucedido? Respiro profundamente…

Seguramente la respuesta a estas preguntas me lleven a un  cambio de visión de la situación y a un cambio de emoción, sin embargo, quiero darle unas cuantas vueltas más, quiero odiar un ratito más a la persona que creo que es la causante de mi disgusto. En realidad eso es lo que elijo…Por suerte, puedo elegir cambiarlo.

martes, 28 de junio de 2011

Hábitos saludables: cambio de actitud

Cuando estudias sobre Comunicación, lo primero que te enseñan, a parte de quien es el receptor, el emisor, el canal, el mensaje, etc, es que la responsabilidad de que el mensaje llegue correctamente al receptor, es del emisor. Este debe escoger el canal adecuado para el mensaje, y sobre todo debe adecuarse al nivel del receptor.

Esta adecuación al nivel del receptor, no es más que lo que mucha gente hace de forma natural y espontánea cuando habla con sus amigos: utilizan un lenguaje parecido, gestos similares, intercambian miradas, se tocan, sonríen si el otro sonríe, etc. 

A ningún chico adolescente se le ocurriría hablar con sus amigos como habla con su novia, ni hablarle a su novia como habla con sus padres. Por lo tanto, somos capaces de cambiar de registro, de lenguaje, de gestos, incluso de contenido y adecuarlo a cada interlocutor, en función del tipo de relación.
Con todo esto me gustaría ilustrar el hecho que supone este cambio de registro, ya que también supone un cambio de mirada, de actitud, y que lo hacemos todos los días sin mayor dificultad.  Lo que me hace suponer que todos tenemos esta “habilidad”.

Sin embargo, cuando nos sucede algo que nos provoca un estado de ánimo negativo, cuando algo no sale como esperábamos, cuando no conseguimos lo que queremos, podemos instalarnos en un estado de malestar, ansiedad, culpa, remordimientos, sin darnos cuenta que con un cambio de mirada, un cambio de actitud, ese malestar tiene muchas probabilidades de desaparecer.
¿Cómo hacemos lo del cambio de actitud, de mirada o cambio de “chip”? Hay muchas formas pero se me ocurren algunas concretas:

-          Cuando intervienen varias personas, ponernos en la piel del otro, para averiguar qué puede sentir. De esta forma entenderemos porqué los demás actúan como lo hacen y nos sea más sencillo cambiar la mirada hacia el otro.

-          Hacer la reflexión sobre “para qué” nos sirve la emoción o el estado de ánimo de malestar. De esta forma nos podremos dar cuenta que la respuesta suele ser “para nada” y nos facilite  el cambio de chip a otro más constructivo.

-         Cuando se trata de conseguir algo material y no lo conseguimos, podemos preguntarnos, sinceramente, si hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos para conseguirlo. Si la respuesta es que sí, el ser consciente de que no podemos controlar todo lo que nos rodea y aceptar que quizá no todo depende de nosotros, nos pueda ayudar a cambiar de actitud ante la frustración. Si la respuesta es que no, deberíamos considerar que el fracaso es una gran oportunidad para aprender y trazar un nuevo plan para insistir en la consecución de nuestro objetivo, será una buena forma de cambiar de mirada y por tanto de emoción.

      ¿Alguién recuerda cómo cambio de actitud la última vez que tuvo un conflicto?


martes, 21 de junio de 2011

El poder de la actitud


Ayer, en clase de Coaching, nos avisaron que vendría a inaugurar el centro Artur Mas (perdón por no utilizar el tratamiento que corresponda según el protocolo, pero ciertamente parecía el acto de una estrella de cine) y que entraría en nuestra clase a saludarnos. Nos cambiaron de clase, algunos alumnos vinieron más elegantes que de costumbre, pero por lo demás hicimos nuestra clase como cualquier otro día. Cuando llegó la hora prevista, el Sr. Mas hizo acto de presencia, rodeado de una nube de cámaras, flashes, personajes que no conocíamos y otras personalidades del centro, saludó a la profesora, hizo un par de comentarios y salió del aula seguido por la nube que había entrado, todo en un par de minutos.

La sensación generalizada fue rara. Nos habían interrumpido nuestra sesión de Coaching, en la que estábamos hablando de las emociones, y prácticamente ni nos saludaron. Los comentarios fueron diversos: ha sido como una violación, parecemos ratas de laboratorio, han venido a hacer la foto, etc.

Si la profesora nos hubiera dejado seguir, probablemente habríamos salido de la clase con esa sensación rara, algunos de mal humor, otros cabreados, etc. Sin embargo, nos propuso redirigir nuestras emociones y nuestra actitud hacia el sendero de la empatía e hicimos el ejercicio de ponernos en la piel de todas esas personas que hacían su trabajo. Entonces nos dimos cuenta que los fotógrafos tienen una misión, que el personaje central tiene un objetivo, el personal de seguridad tiene que hacer su trabajo, protocolos, directivos del centro, etc. La idea es colaborar en lo que podamos ya que cada uno está haciendo su trabajo y no es una tarea fácil organizar un acto de estas características.

Personalmente, mi actitud cambió y me dio por pensar en las necesidades de aquellas personas. A las 13h, en un día tan caluroso de Junio, quizá les hubiera encantado encontrar alguna bebida refrescante y algo de picar. 

Evidentemente, mis emociones y mi estado de ánimo ya era otro, ya no lo sentía como como una intromisión, una interrupción de una clase sino como una oportunidad más para cambiar, para empatizar, para entrenar mi resistencia a la frustración, para sondear mis emociones, cambiar mis pensamientos. O sea, que fue perfecto para el cierre de una clase de Coaching. Gràcies Sr. Mas!! Gràcies Carme!!

sábado, 11 de junio de 2011

Preparar oposiciones

A todos los que se preparan oposiciones en los que se incluyen tests de personalidad y entrevistas personales, os puedo dar un consejo: Entrenamiento y ser uno mismo.
Si crees que si eres tu mismo no aprobarás, efectivamente, ¡¡no  aprobarás!!

Los tests de personalidad no tienen respuestas buenas o malas, correctas o incorrectas, todo dependerá del perfil que se esté buscando y de los resultados del resto de candidatos. Por lo tanto, ¿qué se puede hacer?:
Hacer muchos test de personalidad diferentes para:
-         Familiarizarse con los ítems
-         Entender bien las preguntas o enunciados
-         Conocer las  diferentes escalas de respuesta
-         Ser sincero
-         Entrenarse en hacer test de personalidad muy largos, para no cansarnos mentalmente
-         Entrenarnos para no ponernos nerviosos el día de la oposición

Para los que tienen que realizar una entrevista personalizada:
-         Buscar preguntas que os puedan hacer en Internet, de compañeros que ya han aprobado o de escuelas que preparan opositores, de psicólogos que preparan opositores.
-         Poner por escrito las ideas que tenéis en la cabeza para decir el día de la entrevista. Os servirá para organizarlas, ver incongruencias y completar los argumentos.
-         Ensayar vuestra puesta en escena con un amigo/a con los argumentos claros.
-         Si podéis gravaros será mucho mejor. Os daréis cuenta de detalles que os habían pasado desapercibidos y los podréis cambiar antes de la entrevista.
-         La sinceridad es lo primero que detecta la persona que realizará la entrevista

Cuerpos de seguridad: mossos d’esquadra, policía local, bomberos, guardia forestal

miércoles, 8 de junio de 2011

El poder de la manada

Me encanta el programa de César Millán, no sólo por como entrena a los perros y educa a las personas, sino por un concepto que me parece interesante para el ser humano: el concepto de manada.
Hoy en día estamos acostumbrados a vivir solos en grandes ciudades, tener un trabajo alienante y una vida demasiado rápida para saborear los pequeños placeres, por lo que hemos perdido ese concepto de manada familiar. Un claro ejemplo lo encontramos en las mamás y papás primerizos, que se encuentran en una situación totalmente desconocida, para la que nadie les ha preparado y para el que nadie les apoya, respalda, como antiguamente hacían las abuelas, las propias madres, hermanas, tías, primas, etc, e igualmente para los papás.
Pues bien, igual que a nosotros nos vendría bien, en determinados momentos, la sabiduría, el calor, la protección, la ayuda de la manada, también me da la sensación que nuestros hijos, cuando llegan a cierta edad, necesitan abandonar o por lo menos alejarse un poco de la manada que creamos en torno a ellos, sobre todo en la adolescencia. Parece que quieren jugar, investigar, aprender por si mismos, y su manada se convierte en el grupo de amigos/as de la misma edad, con los mismos intereses.
Esto suele durar hasta que cada miembro de esta “manada adolescente” va encontrando una pareja, crea su propio entorno y espacio y forma su propia manada.
Está claro que somos animales sociales, y la sociedad actual nos aleja de los orígenes. Sería lógico pensar que tenemos desajustes importantes entre la vida que vivimos y para la que estamos preparados física y psicológicamente.
¿Porqué tanta gente hoy en día quiere cambiar de vida? ¿Porqué necesitamos la ayuda de profesionales para redirigir nuestras vidas, o conseguir hacer lo que la intuición nos dice?

lunes, 30 de mayo de 2011

Ser madre antes de serlo

Explicar lo que es la maternidad antes de ser madre, creo que es imposible, sobre todo hoy en día.
Una conocida me decía el otro día que, tras una infancia con grandes decepciones por parte de sus padres, y un trabajo exhaustivo de recomposición interior y el deseo ferviente de ser madre y poder enmendar los errores recibidos, se sentía perdida en un mar de conflictos internos.
Los conflictos surgen de una dedicación exclusiva a sus tres hijos, con una previa recopilación de información sobre la maternidad y los hijos, en contraposición a una falta de libertad y una ansiedad por la responsabilidad de pensar que sus hijos puedan sufrir lo que ella sufrió de pequeña.

En esta situación, la conducta de esta madre, empieza a perjudicar el desarrollo normal de sus hijos, según ella, con lo que acude a la ayuda de medicación específica para poder descansar y relajar esa mente acelerada, sobreprotectora y autoculpabilizante.


Mi consejo para mamás en estas circunstancias o parecidas es que hay que tener cuidado con lo que se lee y con creérselo “a pies juntillas”. Mi segundo y último consejo es que se debe confiar más en el instinto de mamá, pero sobre todo en el instinto de persona.
Quizá sea más beneficioso afrontar los propios miedos con determinación y para conseguir eso, quizá se necesite ayuda especializada e incluso fármacos, pero no debemos olvidar que el objetivo debe ser afrontar nuestros miedos, en lugar de desplegar un sinfín de recursos que tiene la mente para hacernos superar situaciones que no aceptamos.

¿Alguien puede decirme porque desarrollamos estrategias para eludir nuestro propio miedo??

Comunicación, gasolina de las relaciones:


¿Qué explicación científica puede tener que las personas no se comuniquen adecuadamente, con el fin de mejorar sus relaciones con los demás??
Creo que la cuestión es sencilla: no sabemos, y al no saber no lo asimilamos dentro de nuestros patrones de conducta habituales.
Artículos, libros, vídeos, entrevistas y otros materiales están disponibles en la red sobre este tema, pero me gustaría destacar algunos puntos:

-         Debe ser constante, frecuente, evitar acumular mucha cantidad de información para comunicarla de golpe una vez a la semana o al mes. Imagínate el efecto que puede tener en una pareja, si sólo hablan una vez al mes o a la semana.
-         Adecuada en cantidad, ya que a veces vale más la pena decir “poquito pero seguidito” para no agobiar ni redundar.
-         Adecuada en contenido, pudiendo hablar del “tiempo” en determinados momentos, pero teniendo en cuenta que siempre hay cosas importantes que comunicar, comentar, discutir.
-         Adecuada al interlocutor, ya que no es lo mismo la comunicación con los compañeros de trabajo que con los vecinos, que con la pareja, que con los hijos, etc. Pero está claro que es misión del emisor hacerse entender, en condiciones normales.
-         Sobre todo que sea útil, quiero decir que tenga una finalidad clara. Es decir, discutir por discutir no lleva a ningún sitio. Discutir para tener razón o convencer al otro, tampoco.
-         Sencilla, clara; si evitamos los mensajes encubiertos, confusos, dobles sentidos, podemos estar más seguros que nuestro interlocutor lo entenderá mejor.
-         No redundante, no agobiemos a los que nos rodean, dando información que no les interesa (tomen nota los que envían mensajes publicitarios constantemente y los que siempre alardean de sus virtudes), repitiendo las cosas de mil maneras diferentes. Si no nos hacen caso, es posible que no quieran hacer lo que les decimos, no que no nos hayan entendido.
-         Verbal y no verbal. Nuestros gestos, movimientos, tipo de palabras que utilizamos, vestimenta, expresiones, contacto, etc, deben ir en concordancia con los mensajes verbales, ya que de lo contrario estamos transmitiendo mensajes diferentes, que seguramente confundirá al interlocutor.
-         Emocional y sincera, ya que cuando mentimos, manipulamos, obviamos, inventamos, sonreímos, amamos, pasamos, comprendemos, se demuestra en nuestro lenguaje verbal y corporal.

Por todo ello, comuniquémonos con sinceridad y claridad, aunque haya que estudiar antes lo que se va a decir.