Cuando mi hijo se despierta por la noche, medio dormida me levanto para tranquilizarlo, y cuando vuelvo a mi cama, de repente, no me puedo dormir, empiezo a dar vueltas en la cama y sin darme cuenta estoy dándole vueltas a mil cosas en mi cabeza. Me doy cuenta de la hora que es y que necesito descansar para poder ir a trabajar al día siguiente. El cansancio, el estrés, el exceso de preocupaciones... de repente, siento que el corazón se me acelera, empiezo a sudar...parece que me falta el aire, siento presión en el pecho...me asusto...sudor frío...no puedo respirar...
Ya han pasado los exámenes de la universidad, voy a clase de estadística, con mis compañeros, de repente siento como me late la sien, oigo mis pulsaciones aceleradas...me desmayo...unos segundos.
Estos y otros, son casos de personas que tienen algún síntoma o más de ansiedad, que puede desembocar en un ataque de pánico.
La ansiedad se asimila con el estrés en mucha literatura profesional, porqué va vinculada a situaciones en las que el organismo se prepara para hacer un sobre esfuerzo o porque mantiene ese sobre esfuerzo durante un tiempo demasiado prolongado.
También tiene que ver con el miedo, una reacción fisiológica que puede proteger nuestra vida en situaciones de riesgo real y que sin embargo, se convierte en una enfermedad o patología cuando esa reacción no es adaptativa a nuestro entorno. O sea, cuando no hay un riesgo real para nuestra vida o la de nuestros hijos, y sin embargo, nuestra reacción ante un estímulo desencadena el miedo, la tensión, la ansiedad, el estrés.
Los hábitos saludables emocionales que nos pueden ayudar a evitar estas reacciones exageradas, se relacionan con realizar una valoración adecuada de los estímulos de nuestro entorno y mantener relaciones saludables con los demás y con nosotros mismos.
Es decir, conocernos a nosotros mismos e intentar conocer a las personas con las que nos relacionamos habitualmente. Las relaciones superficiales tienen su función y debemos ajustar nuestras expectativas a cada tipo de relación. Las relaciones más profundas tienen también su función y suelen requerir más atención y exigencias.
Evitar los círculos obsesivos, en cuanto a pensamientos repetitivos sobre los problemas. Debemos afrontar los problemas de forma positiva y creativa, siendo conscientes que podemos necesitar ayuda en determinados momentos y que tenemos derecho a pedirlo, siempre y cuando sepamos elegir a quien hacerlo.
Aprender a disfrutar de los momentos de ocio, utilizar el humor y saber reirnos de nosotros mismos, ser capaces de desconectar de los problemas y dedicarnos a dar nuestro amor, ayuda y compañía a otros, también nos puede aportar mucho.
¡Practiquemos la tolerancia a la frustración!! En estos tiempos son las mejores abdominales emocionales que podemos hacer!
Podéis medir vuestro nivel de ansiedad en diferentes páginas, entre las que se encuentran http://www.psicoactiva.com/tests/test3.htm o http://www.psicoactiva.com/tests/test3.htm
Salud psicológica y bienestar emocional, de forma sencilla, para afrontar más saludable el día a día. Hábitos emocionales saludables, coaching para el crecimiento personal.
Mostrando entradas con la etiqueta miedo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta miedo. Mostrar todas las entradas
miércoles, 1 de febrero de 2012
miércoles, 25 de enero de 2012
Las obsesiones
Una obsesión es un pensamiento , idea, repetitiva que no podemos abandonar, que se incorpora a nuestro diálogo interno o pensamiento paralelo, como yo lo llamo. Suelen ser intrusivas, en el sentido que no se tiene control sobre él y la persona es consciente que lo genera su propia mente, por lo que causa una gran ansiedad a quien lo sufren. Muchas veces son considerados pensamientos extraños por la persona, ya que no esperaría tenerlos. Es frecuente las obsesiones sobre la salud (enfermedades, contaminación, ejercicio), dudas repetidas (si he apagado el gas, si he cogido las llaves, si he cerrado bien la puerta), sobre el orden (tener todas las cosas en su sitio en todo momento y de forma simétrica, ordenados por tamaño, colores u otros criterios).
Los pensamientos repetitivos que nos preocupan en la vida cotidiana, pueden parecer obsesiones, pero en realidad no se identifican con el sentido clínico del término, ya que cuando es una patología no es frecuente que estén relacionados con los problemas reales.
Sin embargo, es cierto que muchas personas nos sentimos realmente “atormentados” y “atrapados”, por esos pensamientos, que llegan a agobiarnos tanto que pueden desembocar en diferentes patologías.
Uno de los problemas de las personas que le dan muchas vueltas a las cosas, es que quedan absorbidos por sus preocupaciones y en ocasiones pueden padecer de insomnio, lo cual aumenta la preocupación, acelera el pensamiento y hace que la energía se oriente en direcciones equivocadas, dificultando la solución de problemas.
Fijaos que muchas veces, cuando algo nos preocupa mucho y no paramos de darle vueltas para ver cómo lo resolvemos, de repente cuando estamos haciendo otra cosa, ¡pam! Se nos ocurre la solución. ¿qué mecanismos o circuitos deben funcionar para que encontremos la solución a un problema, que le hemos dado tantas vueltas?
Cuando estos pensamientos son tan intensos y repetitivos que dificultan nuestra vida cotidiana, porque incluso hemos desarrollado conductas específicas para evitar tenerlos (compulsiones), debemos acudir a un especialista.
En nuestro día a día, podemos evitar la preocupación excesiva teniendo en cuenta que en épocas de mucho estrés, debemos realizar un buen descanso, dormir las horas necesarias y alimentarnos correctamente. Por supuesto, realizar actividades que nos hagan romper con la rutina de la preocupación, no ayudará mucho. Si estamos preocupados por los temas del trabajo, nos irá bien descargar la adrenalina acumulada, haciendo ejercicio moderado, planificando actividades al aire libre con la familia o amigos para el fin de semana, etc.
Si estamos preocupados por temas de salud, será recomendable no aislarnos, relacionarnos con la gente, amigos, familia, que nos puedan dar apoyo, con los que nos sintamos protegidos y seguros.
Diferentes técnicas pueden ayudarnos con las preocupaciones diarias, desde un sistema de análisis de problemas, hasta una técnica de relajación o meditación, pasando por la detención de pensamiento o técnicas de imaginación.
Recordad que las aplicaréis de forma más eficaz y adecuada si tenéis la ayuda de un especialista.
Los pensamientos repetitivos que nos preocupan en la vida cotidiana, pueden parecer obsesiones, pero en realidad no se identifican con el sentido clínico del término, ya que cuando es una patología no es frecuente que estén relacionados con los problemas reales.
Sin embargo, es cierto que muchas personas nos sentimos realmente “atormentados” y “atrapados”, por esos pensamientos, que llegan a agobiarnos tanto que pueden desembocar en diferentes patologías.
Uno de los problemas de las personas que le dan muchas vueltas a las cosas, es que quedan absorbidos por sus preocupaciones y en ocasiones pueden padecer de insomnio, lo cual aumenta la preocupación, acelera el pensamiento y hace que la energía se oriente en direcciones equivocadas, dificultando la solución de problemas.
Fijaos que muchas veces, cuando algo nos preocupa mucho y no paramos de darle vueltas para ver cómo lo resolvemos, de repente cuando estamos haciendo otra cosa, ¡pam! Se nos ocurre la solución. ¿qué mecanismos o circuitos deben funcionar para que encontremos la solución a un problema, que le hemos dado tantas vueltas?
Cuando estos pensamientos son tan intensos y repetitivos que dificultan nuestra vida cotidiana, porque incluso hemos desarrollado conductas específicas para evitar tenerlos (compulsiones), debemos acudir a un especialista.
En nuestro día a día, podemos evitar la preocupación excesiva teniendo en cuenta que en épocas de mucho estrés, debemos realizar un buen descanso, dormir las horas necesarias y alimentarnos correctamente. Por supuesto, realizar actividades que nos hagan romper con la rutina de la preocupación, no ayudará mucho. Si estamos preocupados por los temas del trabajo, nos irá bien descargar la adrenalina acumulada, haciendo ejercicio moderado, planificando actividades al aire libre con la familia o amigos para el fin de semana, etc.
Si estamos preocupados por temas de salud, será recomendable no aislarnos, relacionarnos con la gente, amigos, familia, que nos puedan dar apoyo, con los que nos sintamos protegidos y seguros.
Diferentes técnicas pueden ayudarnos con las preocupaciones diarias, desde un sistema de análisis de problemas, hasta una técnica de relajación o meditación, pasando por la detención de pensamiento o técnicas de imaginación.
Recordad que las aplicaréis de forma más eficaz y adecuada si tenéis la ayuda de un especialista.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Las ventajas de la rutina
Cuando
volvemos de las vacaciones de verano,
toca volver a la rutina. Es el peor momento para plantearse inmediatamente
nuevos retos, es mejor que hayamos entrado en la rutina, que nos hayamos
acostumbrado a los horarios, a las comidas, al ritmo acelerado, pocas horas de
sueño, alimentación rápida, etc.
Una vez
estemos acostumbrados al ritmo que llevaremos en los próximos meses, es cuando
podremos decidir cuando tenemos tiempo libre, deberemos valorar cuanta energía
necesitaremos para la nueva actividad, podremos planificarla e incluso probarla
unos meses.
Si somos
capaces de adaptarla a nuestra rutina, podremos establecerla como una actividad
fija. Si no es así, quizá hemos de cambiar el horario, el día, o el lugar, o
incluso la actividad.
Dicho así
parece que hay que hacer demasiadas cosas antes de hacer nada, pero es un
hábito que vale la pena cultivar ya que nos podemos ahorrar frustraciones,
dinerito, y esfuerzos. Me refiero sobre todo a actividades como ir al gimnasio,
apuntarse a clases de inglés, que lo percibimos como algo necesario, aunque no
siempre nos apetece mucho hacer. Es mejor buscar la actividad que se adapta a
nuestra forma de ser y ritmo.
Cuando
hablamos de enfrentarnos a nuevas
situaciones laborales, familiares, sociales, lo ideal es poderlas preparar,
asimilar e incluso visualizar, pero si no puede ser, es posible que nos cueste
afrontarlas porque lo primero que nos va a pasar es que vamos a sentir miedo.
Miedo al cambio, miedo a las cosas nuevas, miedo a salir de nuestra zona de
confort, miedo a no controlar la situación, a las críticas, a perder comodidad,
a tener que esforzarnos más,
La forma de
afrontar el miedo es “ir hacia el”, o sea, hacer justamente aquello que te da
miedo, incluso se utiliza para el tratamiento de las fobias de forma controlada
(desensibilización sistemática). Aunque una forma más sencilla de enfrentarte a
lo que te da miedo, es saber porqué te da miedo, para qué te está sirviendo. Si
comprendes a qué tienes miedo y porqué, sólo te hace falta motivación para
conseguir lo que te propongas.
Algunas cosas
nos dificultan esta tarea, como autoinstucciones
negativas o autosabotaje, creencias
y prejuicios que vamos acumulando a lo largo de nuestra vida. Seguramente,
si confías en ti mismo te verás más capaz de afrontar esos miedos. En cambio si
tu autoestima es baja, aumentará el
autosabotaje.
La culpa es otro de los motivos que nos
bloquean para hacer cosas nuevas o enfrentar situaciones diferentes. Hay ideas
que nos bombardean y no nos dejan ver que tenemos derecho a buscar ayuda (no
tenemos porqué resolver los conflictos siempre solos), a que podemos equivocarnos (
es la mejor forma de aprender), a que no tenemos que saberlo todo, a que podemos darnos un tiempo para conseguir nuestros objetivos...
Etiquetas:
afrontar,
autoestima,
autoinstrucciones negativas,
creencias,
culpa,
miedo,
positivo,
prejuicios,
vacaciones,
zona de confort
lunes, 30 de mayo de 2011
Ser madre antes de serlo
Explicar lo que es la maternidad antes de ser madre, creo que es imposible, sobre todo hoy en día.
Una conocida me decía el otro día que, tras una infancia con grandes decepciones por parte de sus padres, y un trabajo exhaustivo de recomposición interior y el deseo ferviente de ser madre y poder enmendar los errores recibidos, se sentía perdida en un mar de conflictos internos.
Los conflictos surgen de una dedicación exclusiva a sus tres hijos, con una previa recopilación de información sobre la maternidad y los hijos, en contraposición a una falta de libertad y una ansiedad por la responsabilidad de pensar que sus hijos puedan sufrir lo que ella sufrió de pequeña.
En esta situación, la conducta de esta madre, empieza a perjudicar el desarrollo normal de sus hijos, según ella, con lo que acude a la ayuda de medicación específica para poder descansar y relajar esa mente acelerada, sobreprotectora y autoculpabilizante.
Mi consejo para mamás en estas circunstancias o parecidas es que hay que tener cuidado con lo que se lee y con creérselo “a pies juntillas”. Mi segundo y último consejo es que se debe confiar más en el instinto de mamá, pero sobre todo en el instinto de persona.
Quizá sea más beneficioso afrontar los propios miedos con determinación y para conseguir eso, quizá se necesite ayuda especializada e incluso fármacos, pero no debemos olvidar que el objetivo debe ser afrontar nuestros miedos, en lugar de desplegar un sinfín de recursos que tiene la mente para hacernos superar situaciones que no aceptamos.
¿Alguien puede decirme porque desarrollamos estrategias para eludir nuestro propio miedo??
Suscribirse a:
Entradas (Atom)